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Registro
December 15, 2006

Preparando a la comunidad para mejorar su calidad de vida

Alejandro Álvarez, Registro

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WATERBURY — Desde el año 1983, el Naugatuck Valley Project (NVP) trabaja para ayudar a mejorar la calidad de vida en la comunidad. Localizada en la ciudad de Waterbury, la organización sin fines de lucro fue creada frente a la crisis laboral que trajo como consecuencia la salida de la zona de industrias y comercios.

"Este proyecto empezó porque muchos trabajos se estaban yendo del valle debido a que las fábricas estaban cerrando", comentó Elizabeth Rosa, organizadora comunitaria de la agencia. "En esta zona se trabajaba con mucho metal. Mucha gente perdió sus trabajos al cerrar las fábricas, perdiendo sus compensaciones salariales y retiro".

La organización, bajo la dirección de Carol Burkhart-Lyons, tomó la labor de organizar a los empleados de las fábricas, recuperando una gran cantidad de trabajos mediante la iniciativa de los mismos trabajadores. "Ellos se unieron y tuvieron la opción de comprar la compañía, salvando sus trabajos en ese entonces", declaró Rosa.

Desde ese entonces, el NVP ha funcionado como una coalición de congregaciones, sindicatos locales, negocios pequeños y grupos de la comunidad, trabajando en diferentes iniciativas en aspectos como la vivienda, trabajos, y mejoras de igualdad social.

Después de haber ganado una larga batalla legal por los derechos de dueños de vivienda en la ciudad de Waterbury, la agencia se encuentra en estos momentos concentrada en dos aspectos importantes que afectan a la región del valle: el problema de los terrenos contaminados y la iniciativa para la interpretación médica.

Terrenos Contaminados

"Brownfields" son tierras que fueron usadas mayormente por industrias, que se encuentran en un estado de abandono y con un alto nivel de contaminación. La zona del valle de Naugatuck tiene más de 180 de estos terrenos como consecuencia de la pasada concentración industrial en el estado. El NVP ha estado trabajando no sólo para impulsar la limpieza por parte de los entes ambientales pertinentes, sino también para que se entrene la mano de obra local para el beneficio económico de las localidades.

"Tenemos un comité que está evaluando los terrenos contaminados en el área, tratando de conseguir entrenamiento, de tal manera que la gente que vive en el área sea capacitada para trabajar limpiando los terrenos que están contaminados", declaró Rosa. "Sabemos que las oficinas de empleo de Bridgeport han conseguido dinero en forma de becas para que la gente se entrene en limpieza de terrenos. Allí las personas aprenden acerca de los contaminantes, de cómo removerlo, y los daños que hacen a la salud. Es un trabajo tremendo pero hay un potencial de trabajo en eso de 10 a 12 años".

El empleo de remediación de terrenos puede pagar entre 15 y 20 dólares la hora, ofreciendo una buena opción laboral para muchos de los residentes del valle.

"Esto se hace con la idea general de que si una compañía viene de New York o de otra parte a trabajar en los terrenos, la gente que se emplee sea la de nuestra comunidad", dijo Rosa. "Existe una ordenanza en la ciudad, que indica que cuando vienen proyectos de gran magnitud al área, se debe usar un 30 o 35 por ciento de gente local. Sin embargo, porque una ley pase, no significa que se esté cumpliendo. Si nadie la está vigilando y dando seguimiento, vuelve a surgir la misma situación".

Mientras que el proyecto se ha desenvuelto lentamente, la organización ha buscado diferentes alternativas para los fondos, con ayuda por parte de entes como la EPA (Environmental Protection Agency) y creando conexiones con el gobierno mediante el Departamento de Defensa.

"Muchas de las compañías aquí trabajaban en la manufactura de artículos para la guerra, como botones para los soldados, partes para los rifles y granadas", explicó Rosa. "Todo eso contaminó el área. El Departamento de Defensa debe tener algún fondo para ayudar a resolver este problema y limpiar los terrenos. Esta es una de las cosas más importantes en las que nos encontramos trabajando ahora".

Interpretación Médica

Isomar Vásquez, de 15 años de edad, ha sido el intérprete médico de su madre Francisca desde que tenía ocho años de edad, esto, además de ponerla en una situación incómoda, le ha hecho también perder muchos días de escuela. "Mi madre habla un poquito de inglés, pero no lo suficiente para poder entender las indicaciones del doctor. Hasta cierto punto es un poco embarazoso, porque hay cosas que yo realmente no quería saber de la salud de mi madre, que yo tuve que decirle al doctor. A veces me sentía mal, porque algunas veces ella empeoraba porque ella no me podía explicar todo para decirle al doctor".

En el menor de los casos, muchas de las personas han pasado por la misma situación de la familia Vásquez. Muchas de estas historias han sido recopiladas por el NVP, que ha trabajado en conjunto con especialistas en salud pública y con la cooperación de los hospitales locales para realizar un estudio que valide la necesidad de interpretación médica profesional en el estado.

Durante el mes de mayo, los hospitales principales de la región del valle, Saint Mary's, Griffin, Waterbury y Charlotte Hungerford, accedieron a explorar más a fondo la opción de ofrecer servicios formales de interpretación en sus instalaciones.

Esta decisión fue impulsada por los estudios realizados por el NVP y por Connecticut Health Foundation, que patrocinó un estudio estadístico en donde se encontró que los costos de ofrecer el servicio de interpretación médica en el estado tendría un total de $2.35 millones de dólares si se toma ventaja de la ayuda federal.

"Actualmente los cuatro hospitales tienen servicio de interpretación vía telefónica. Nos estamos reuniendo para afrontar este problema, y ellos están cooperando", comentó Rosa. Ellos saben, y han oído por testimonios, que la vía telefónica no es la mejor manera de traducir, sirviendo mas como una contención temporal. Ellos ven que juntos podemos hacer algo más".

De la misma manera en que se han afrontado otros problemas mediante el entrenamiento de la población local, el NVP se está concentrando en conseguir la ayuda necesaria para entrenar intérpretes bilingües que puedan servir tanto en los hospitales como en sus comunidades.

"En el estado hasta ahora se han apartado 50 mil dólares para estudiar el problema de la traducción. Tuvimos una reunión, en donde se nos pidieron ideas, y una de las ideas fue que tal vez de ese dinero pudiera salir algo para el estudio que queremos hacer, y para realizar el entrenamiento de gente bilingüe en interpretación medica", comentó Rosa.

La organización se encuentra en estos momentos estudiando los centros de educación de salud en el área, y viendo las posibilidades de entrenamiento para la población. "Estamos trabajando ahora en lo que se llama Area Health Education Centers, con el grupo localizado en Bridgeport, indicó Rosa. Ellos iniciaron el primer entrenamiento en el área del valle para la terminología médica. Algunas personas recibieron becas y otras pagaron por el entrenamiento. 17 personas se graduaron del último programa, y la mayoría están trabajando ya en los hospitales".

Siendo un problema que ha afectado a la diversa población inmigrante por muchos años, la gente considera los inconvenientes con el servicio de interpretación como una situación de rutina, y acorde con Elizabeth Rosa, es momento en que se le empiece a dar importancia.

"Yo creo que no se le ha dado la importancia suficiente a esto porque la gente no ha gritado. Los hispanos van a los hospitales, y creen que lo que esta pasando es normal. Tienen que esperar más tiempo que otros pacientes porque no hay nadie que los entienda. La gente ha tomado esto como normal, pero no es normal. La gente que hemos tenido este problema por años y años no hemos hablado".

Mediante su filosofía de entrenar a la comunidad para crear cambios, el NVP desea crear mejoras en la región que sean impulsadas por los mismos miembros de la comunidad.

"El modelo del Naugatuck Valley Project es el de traer a la mesa a la gente que tiene problemas y a la gente que los pueda ayudar", declaró Rosa. "A la gente que tiene problemas la entrenamos para que hagan investigación, aprendan a hablar en público, a como decir su historia y a como contactar a las autoridades. De un grupo de victimas, creamos un grupo de líderes".

Rosa hizo un llamado a la unidad entre lo diferentes grupos y entidades en la región, avocando que de esta manera se podrán alcanzar mayores metas que si se trabaja individualmente.

"Cuando se lucha solo, usted logra hasta cierto punto algunas cosas. Pero cuando unimos nuestras fuerzas, logramos mucho más", indicó Rosa. "Todos somos de diversos orígenes, pero es en la unidad es que esta la fuerza. El propósito del Naugatuck Valley Project no es llevarnos el crédito. Nosotros somos una agencia sin fines de lucro, y nuestro trabajo es organizar y entrenar a la gente para que ellos puedan hacer algo por ellos mismos. El día que la organización cierre las puertas, el crédito queda todo en la comunidad. Ya sean logros en vivienda, trabajo, interpretación médica o liderazgo juvenil".

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